Del Bicing al Metring

Hoy, para variar, voy a escribir un post que no está motivado en una noticia, sino en un viejo pensamiento mío. Se trata de un tema tan vanal como relevante: el nombre de un sistema de bicicleta pública. A la hora de bautizarlo se han utilizado muchos juegos de palabras. Quizá el recurso más común sea el de unir la palabra “bici” al nombre de la ciudad, así por ejemplo podemos encontrar Bicipalma, Bicileón, Bicimérida, Bicipinto, Bicipaterna o Biciponferrada. Al revés también funciona, primero la ciudad y luego la bici: Alabici, Sevici, Valenbisi, Torrentbici, Denibici… Para ser más internacionales, un “bike” en vez de una “bici” siempre queda bien. Así surgen Burjabike, Puertobike o Aranbike. Eso sí, hay que tener cuidado porque algunos nombres de la ciudades son similares. Y sino que se lo digan a Aranda del Duero, que no pudo elegir Aranbike porque eso ya existía en Aranjuez. Menos mal que aún quedaba libre el nombre de Aranbici. Sea por esa o por otra razón, hay sistemas que optan por no incluir el nombre de la ciudad en la bicicleta pública y apuestan por algo corto pero ingenioso como Bicing, Bizi, o Bicity. En la corriente opuesta están los nombres descriptivos y bien largos como Almendralejo en bici, Medina del Campo te presta la bici, Servicio Municipal de Bicicletas de la Mancomunidad de Municipios Sostenibles.

Imaginando el metring

Esto de los nombres siempre me dio que pensar. Hablemos, por ejemplo, del Bicing que es un sistema tan popular que algunos le llaman a la bicicleta pública bicing como quien llama Fairy o Mistol al friegaplatos. Si en Barcelona se usara la estrategia de marketing de la bicicleta pública para el metro, éste debería llamarse Metring. Por las mismas en Sevilla el metro debería ser el Semitri y en Madrid el Mymetro. Imaginemos que como turistas fuéramos a la bonita ciudad de Aranjuez y tuviésemos que preguntar por el Aranbus y en Almendralejo por el Almendralejo en autobús. Sería un poco de locos verdad. El metro en casi todas las ciudades del mundo se llama así, metro y el autobús igual. Puedo entender que los sistemas de bicleta pública adopten nombres diferentes en cada ciudad como parte de una estrategia de marketing del sistema y de la propia ciudad. Sin embargo, eso puede tener un riesgo y es que se asocie a la bicicleta pública a un producto meramente comercial y perecedero. Si lo que queremos es normalizar la presencia de la bicicleta pública, nada mejor que llamarlo por su nombre. Otro debate sería si “bicicleta pública” es el mejor término, si habría que usar siglas como BP o SBP (sistema de bicicleta pública) o incluso si habría que llamarlo por su nombre en inglés “bike-sharing” para crear un término internacional como metro o bus. Pero, sea como fuere, lo que nunca me gustaría es tener que coger el Metring en Barcelona.

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