Alegría con miedo

Desde enero de este año se sabe que el mismo sistema de bicicleta pública de Gandía, Denia y Bellreguard, estará presente en Jaraco, Oliva, El Vergel, Els Poblets, Altea, Alfaz del Pi, Palmera, Benirredrá y Alqueria de la Condesa. Este sistema será compatible en todos estos municipios por lo que la bicicleta podrá ser tomada y devuelta en poblaciones diferentes (Movilidad Gandiense). Los que parece que empiezan a formalizar ese proyecto son Palmera, Benirredrá y Alqueria de la Condesa ya que la Agencia Valenciana de la Energía (AVEN) acaba de informar al Gobierno de la Comunidad Valenciana de la implantación del sistema en estos municipios (El Periodic). Aún no se sabe cuándo estará en funcionamiento el sistema, una previsión veraniega ponía esa fecha en septiembre (Las Provincias). Lo que sí se sabe es que la AVEN aportará el 70% del coste del proyecto. En Palmera y Alqueria de la Condesa habrá una sóla estación con 16 bicicletas en cada una y en Benirredá dos estaciones del mismo tamaño. El sistema será electrónico, previsiblemente con tarjeta. La AVEN estima que la implantación de estas 64 bicicletas supondrá un ahorro de 90 toneladas de CO2 (El Periodic).

Estación de LaBici en Gandía. Foto: Movilidad Gandiense

Del AVEN tenemos por desgracia malas experiencias con estimaciones similares. Mucho me temo otra vez no se haya tenido en cuenta que no todos préstamos de la bicleta pública vienen del coche y que por tanto no todo el monte es orégano en esas cifras de reducción de CO2. Dejando aparte esos cálculos imprecisos, me alegro de que se siga echando mano de la bicicleta pública como complemento para conseguir una movilidad sostenible. Además, me parece inteligente que el sistema sea compatible en todas esas poblaciones para favorecer la movilidad intermunicipal. Sin embargo, me gustaría que esa alegría fuera sin miedos. En alguna ocasión me ha parecido que la bicicleta pública se ha implementado sin realmente plafinicar objetivos, resultados y costes. Precisamente hace unos días leía un informe de un sistema de bicicleta pública de Alemania. Este sistema fue uno de los galardonados con una subvención del ministerio de transporte alemán para la implementación de sistemas de bicicleta pública. El concurso requería que el sistema aportara algo realmente novedoso y se daba por supuesto que este tenía que servir para mejorar la intermodalidad del transporte público. Leyendo ese informe me di cuenta de hasta qué punto la justificación del proyecto tenía que ser detallada, sobre todo en materia de planificación de costes. Por eso, cuando oigo que se cierra un sistema de bicicleta pública porque el mantenimiento es caro siempre me pregunto: “¿es que no se pensó en ello cuando se implementó?”. Espero que sí se haya hecho en la provincia de Valencia. Les deseo suerte.

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4 respuestas a Alegría con miedo

  1. Villagandes dijo:

    Muchas gracias por nombrarnos como fuente 🙂

    Saludos,
    Víctor, de Movilidad Gandiense.

  2. Luego decimos de los alemanes pero allí son algo más serios… la verdad.

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